Recién nacido
La boca del adulto empieza su historia en la vida
intrauterina.
Desde el momento de nacer, “la lactancia materna”
representa el mejor medio para estimular y favorecer
no sólo el desarrollo afectivo del bebé, sino también
el buen desarrollo de la boca. Obliga a un esfuerzo
neuromuscular tan importante que activa el crecimiento
de todo el sistema, posibilitando la dentición lacteal
a los tres años en condiciones óptimas. Y una masticación
eficaz, deglución y respiración normales.
De
3 a 6 años
Esta etapa comúnmente olvidada es vital para detectar
anomalías incipientes. Trabajando sobre ellas haremos
una terapia precoz de problemas posteriores.
Es indispensable vigilar en esta etapa la función
masticatoria del niño, es decir, cómo come y por qué.
De ello depende el crecimiento de los maxilares, que
a los 7 años deben estar preparados para acoger la
dentición definitiva.
De
7 a 11 años
Este es el momento del recambio dentario. Se pierden
los dientes de leche y van apareciendo los definitivos.
Hay que vigilar especialmente la higiene y las posibles
lesiones de caries.
Si no se ha realizado antes, una inspección morfológica
y funcional a esta edad permite un tratamiento precoz
de las patologías clásicas de la boca adolescente.
De
12 a 18 años
A esta edad aparecen las clásicas anomalías bucales:
• masticación débil o unilateral,
• maloclusiones con malposiciones dentarias,
• desvíos mandibulares, etc.
así como las anomalías morfológicas y/o funcionales
de los órganos a los que el sistema dentario está
íntimamente relacionado:
• asimetrías faciales
• respiración bucal
• deglución infantil
• trastornos en la fonación, auditivos, posturales
y de la marcha, psicomotrices, etc.
Es el momento en que se establece la dentición definitiva.
Un tratamiento en esta etapa evita la mayoría de trastornos
funcionales, morfológicos y estéticos que habitualmente
padece el adulto.
Adulto
joven
La dentición definitiva debe permitir al adulto una
buena masticación. Es decir, tiene que poder masticar
de forma indistinta y alternativa por ambos lados.
Es conveniente acudir al profesional, que verificará
la higiene, el buen estado de cada pieza (caries),
el equilibrio oclusal y el estado de la articulación
temporomandibular.
La aparatología ortodóntica permitirá la corrección
de muchas de las anomalías oclusales. Salvo excepciones,
la técnica propia de la RNO permite el tratamiento
ortodóntico sea cual sea la edad del paciente.
Adulto
mayor
Con los años son cada vez más importantes los controles
de higiene y cuidados de las piezas cariadas.
El control de los contactos oclusales entre las
piezas es fundamental para evitar pérdidas por lesiones
periodontales. Y para ello es fundamental la sustitución
de las piezas perdidas, manteniendo un perfecto equilibrio:
puentes, coronas, prótesis y los más novedosos sistemas
de implantes.